Hay quienes nacieron o desarrollaron el talento para ser creadores de esa revolución de sentimientos a través de cualquier disciplina y hay quienes somos (me incluyo) mejores espectadores, por lo tanto, existen dos tendencias de apreciación artística y cultural en la sociedad: el artista y el público.
Bajo este remolino de palabras hablaré como público, y aunque existen demasiadas perspectivas para abarcar el tema, hoy hablaré como un público subestimado derivado de la oferta cultural que tenemos en la ciudad de Durango.
Escribir esta entrada, surgió porque el pasado fin de semana acudí a un curso de encuadernado que promovía el Instituto Municipal de Arte y Cultura de la Ciudad de Durango (IMAC), en conmemoración de la muerte de Gutenberg.
De entrada me pareció muy interesante, crecí en medio de prensas Chandler, tórculos, guillotinas monumentales, tipos y cuadratines, es así que desde mi nacimiento el cariño y admiración por el padre de la imprenta no me era opcional.
El promocional carecía de información, desconocía si el curso tenía costo, si era necesario llevar material o si se requería reservación; el evento estaba programado para las 10:00 am, pero inició a las 11:30 am porque “al maestro se le cruzó algo”.
Dos personas estábamos esperando a que iniciara la clase y después se integraron otras dos, la clase no estaba preparada, pese a que sé que el oficio de impresor es empírico, siento que ese tipo de eventos están más bien “planeados” para llenar el cartel, pero importa poco si se llevan a cabo o no.
El material fue improvisado en el pequeño taller que está ubicado en las propias instalaciones del Instituto, se dio la clase, pero sin duda la desorganización e informalidad protagonizaron el motivo.
¿Cómo es posible que se promueva así la conmemoración a una eminencia histórica que provocó una revolución en la comunicación escrita?, aquél que con su invención facilitó a los artistas expresarse a través de la palabra y no solo eso sino que transformó el mundo para siempre. Gutenberg debe estar decepcionado también.
Es un hecho, que este no es el único evento en que el IMAC (o incluso el ICED) nos fallan al público, nos tienen en una subestimación terrible: el interés y el criterio EXISTEN, pero se preocupan más por conservar su puesto que por proponer ofertas que enriquezcan la cultura de nuestra sociedad; y lamentablemente la industria del arte y la cultura, en nuestra ciudad, solo puede ser subsidiada por el Gobierno, ya que para la iniciativa privada aún no es “negocio” y el movimiento independiente es volátil.
Es triste, pero aún nos falta seriedad, tanto para promover a los artistas VALIOSOS como para ofrecer al público eventos de CALIDAD, o al menos para cumplir con decencia lo que se promete. Aún nos falta…
Escribió: Tere Robledo.

