¡¡¡Yo me identifique con monittor!!!
Y el rock nos exhortó, para que acudiéramos a su llamado; se trataba de un festival que congregaba a bandas provenientes de diferentes partes del país, cuyas propuestas divergentes enfatizaban, que el rock cobija un amplio espectro de gustos.
A pesar de que el evento se llevó en un recinto al aire libre, y de carácter gratuito, el llamado fue inaudible. Ya es una constante toparnos con una asistencia reducida… a los músicos de las propias bandas que actuarán. Y para el colmo, el sentido de fraternidad se extingue.
Estamos perdiendo la capacidad de respuesta, cada vez nos alejamos del auténtico concepto de rockear. Ahora nos perdemos en la pretensión, de una melomanía irracional, inhibiendo una genuina apreciación por la música.
Nos sesgamos a nuestros prejuicios, desaprovechando la oportunidad de descubrir nuevas sensaciones y limitando nuestra capacidad de discernimiento.
Siendo la música incitadora a que nuestros sentidos, nuestro organismo responda de alguna u otra manera, siendo el medio por el cual podemos lograr la empatía. ¿Por qué rehuimos de experimentar?
Por cada propuesta que prescindamos de escuchar disminuyen nuestros parámetros de reacción.
Si renegamos de lo convencional, desterremos los prejuicios, desdeñemos la distorsión de la pretensión, veamos cuan gratificante es sorprendernos por nuestras bandas independientes.
La actitud rockera ,es escuchar, es permitirte ser ¡tú!. (Texto de Militza Rosales V.)