Por: Uriel Blanco Guzmán

Desde mi particular punto de vista, creo que el monólogo de Tom Pain puede caer en lo plano, la interacción con el público es buena, sobretodo cuando la intención es mantener despierto al auditorio ante la plática de un montón de problemas y frustraciones, sin embargo, pienso que sí hubo muchos momentos de distracción en la obra al generar esta interacción con el público y derepente uno se pierde en la historia o la emotividad del personaje principal: Tom Pain.
Sin duda, cualquier esfuerzo en un monólogo de teatro es verdaderamente para demostrar el talento histriónico y de improvisación, esa chispa del actor al momento de estar en el escenario, aunque debe llevar un guión pero lo importante es la expresión en el instante, la emoción y el sentimiento del personaje, el dolor y la frustración que siente el protagonista, y eso no lo vamos a encontrar en ningún guión de teatro.
Es demasiado curioso cómo reseñan la obra al mencionar que está basada en la nada, una obra poco común, en la que su poder radica en estar frente a frente con un hombre dispuesto a convertir el dolor en una provocación, un divertimento, un placer escénico para el espectador. ¿Es válido que una historia pueda partir de la nada? Quizá desde el punto de visto más teórico y ancestral, se considere como no válida esta premisa, pero estamos en otros tiempos, una época contemporánea que nos exige reflexionar mientras quedemos enfrascados en medio de la oscuridad y una butaquería, al lado de una persona que está igual de atenta que tú, que está a punto de dormirse, que están ocupados con el celular o en otra acción, pero todos con un mismo objetivo: mantenerse en silencio.
Personalmente, cuando entré y me tuve que dirigir hasta el escenario para presenciar la obra de teatro, me pareció estupendo ese contacto, aunque tengo que reconocer que me sentía nervioso, tímido e inseguro de esta forma de estar tan directamente con el actor, sobretodo cuando empezaba a jugar con cada uno de los asistentes: tenía miedo de evidenciarme en una situación penosa. Para muchos como yo, es un ejercicio de enfrentar a ese temor del ridículo, superar cualquier frustración y analizarme introspectivamente, qué puedo llevarme de Tom Pain.
Considero que en el ámbito actoral, la obra está cuidada, con una relación entre el personaje y una barra de hielo. La barra de hielo cada quien la interpretará como quiera y no pretendo imponer cuál es su significado, pero en la medida que se desarrolla la historia, el argumento más obvio y fácil para determinar el por qué de ese elemento en el monólogo, es para ir rompiendo el hielo entre el público y el protagonista.
El hielo sirve de punto de apoyo y reflexión para Tom Pain, desde el momento que se sienta hasta cuando lo acomoda para poder parar a alguien sobre este punto de equilibrio, en el cual se puede valorar cualquier situación.
Técnicamente la obra es excelente para la reflexión interna, pero sí le faltan algunos matices en el desarrollo de la misma, falta contar con un remate más intenso, más de reflexión al iniciar con un período de oscuridad. Al final de la puesta en escena pudo caber un espacio más reflexivo, sin embargo, casi todos los espectadores nos quedamos viendo para ver que faltaba o sí había terminado la obra.
Concluyo en que es una obra ampliamente recomendable para que puedan sentir a ese personaje, que en algunas ocasiones expresó reiteradamente que no era nadie y que no sabía que hacía en el mundo. Muchos nos hemos sentido así, muchos, seguramente se sienten o sentirán identificados con la obra teatral.

Tom Pain, Interacción con el público

Tom Pain

También hay magia
Fotos de Tere R.
Uriel, que gusto encontrarte en lo que algún día fue nuestro pretexto de coincidencia en este Duranguito: el teatro.
Gracias por darte el tiempo de escribir tu punto de vista, el cual en varios comentarios coincido contigo. Ya hasta me sentí mal con las distracciones del celular jajaja, por eso ya mejor lo voy apagar, de por si tomar fotografías distrae (por esa misma razón no me late tomar fotos en espacios públicos) ahora andar de imprudente con otro artefacto suele ser falta de respecto, pero bueno, no sucederá de nuevo.
A mi me pareció interesante el hecho de que sea una “obra basada en nada”, porque según mi criterio fue así, nada… abordaban tantos temas, bromas, es más fue como lo puse en la encuesta: la cotidianeidad, pesimismo, sátira de uno mismo puesto en escena… era mucho que al final se reduce en nada, me gustó.
Bueno, espero seguir en contacto contigo y seguro seguiremos coincidiendo en este tipo de evento. ¡Saludos!
nada como la obra…
Luego de leer la reseña y los comentarios siento que fue un error no haber asistido a la obra. Sólo he estado en una obra donde el público se coloca en el escenario junto a los actores y aunque no había tanta interacción como con Tom Pain es algo especial como bien lo mencionas.
No cabe duda, este festival trae buenos eventos así que no queda más que seguir aprovechando y asistir a los de interés!